Las croquetas de pollo son perfectas para aprovechar los restos de una comida. Y quizás sea una de las recetas más agradecidas por los niños, ya que las croquetas tienen la ventaja tanto de su textura como de su sabor, que permite múltiples variaciones.
Las croquetas de pollo son quizás de las más populares, ya que nos permiten aprovechar los restos de una comida, de pollo asado, por ejemplo, y de esta forma ahorrar en la cesta de la compra, ya que sus ingredientes son básicos.
Además tienen la ventaja de que los niños más pequeños las pueden coger con las manos y, gracias a su textura cremosa con pequeños tropezones, aprenderán a masticar sin esfuerzo.
Otra de sus ventajas es que las puedes preparar un día que tengas tiempo y luego congelarlas. En el momento de ir a consumirlas, sólo tendrás que sacarlas y freírlas en aceite caliente directamente congeladas. El secreto para que las croquetas no se abran al freírlas es que el aceite este muy caliente, no freír demasiadas a la vez y darles la vuelta a menudo.


